Subestimar el tiempo de sueño que necesita
Por lo general, se recomienda dormir entre 7 y 9 horas por noche para permitir que su cuerpo se regenere por completo. Sin embargo, las necesidades de sueño pueden variar de una persona a otra. Mientras que algunos se sienten perfectamente descansados tras solo 6 horas de sueño, otros necesitan más tiempo para recuperarse. Su ritmo de vida, su edad e incluso el entorno en el que duerme, como la calidad de su cama y de su ropa de cama, desempeñan un papel crucial en la calidad de su descanso. Si se despierta de mal humor o le cuesta mantenerse despierto en la oficina, es señal de que su cuerpo reclama más sueño.
Comer demasiado o demasiado poco
Ofrezca a su cuerpo lo que necesita optando por una cena ligera y equilibrada. Evite restringirse en exceso, ya que el hambre podría despertarle en plena noche. Por el contrario, una comida demasiado copiosa puede provocar trastornos digestivos. Durante la noche, las funciones corporales se ralentizan y la digestión se vuelve más lenta y difícil. Por eso es esencial dar tiempo a su cuerpo para digerir antes de irse a la cama. Opte, pues, por una comida ligera para evitar cualquier molestia y favorecer un sueño apacible.
Pasar tiempo frente a las pantallas antes de acostarse
A todos nos tienta echar un vistazo al móvil o navegar por las redes antes de dormir, ¿verdad? Es un reflejo casi automático. Pero cuidado, es un gran error. Mirar el smartphone o la tableta justo antes de acostarse capta su atención y le impide relajarse de verdad, retrasando la conciliación del sueño. Nuestro consejo: deje el móvil al menos una hora antes de irse a la cama. En su lugar, ¿por qué no leer o ver la televisión? A diferencia del móvil, la televisión exige menos interacción y suele requerir menos atención, lo que puede favorecer la conciliación del sueño.
El verdadero problema de los móviles es la famosa luz azul que emiten. Perturba su cerebro al bloquear la producción de melatonina, la hormona del sueño, lo que altera por completo su reloj interno. Así que, para regalarse un sueño de calidad, un poco como en un hotel donde todo está pensado para la relajación, diga adiós a las pantallas antes de acostarse y cree un ambiente relajante en su dormitorio. Verá que marca toda la diferencia para dormirse plácidamente.
Convertir su cama en un espacio de trabajo
Si tiene la costumbre de trabajar o enviar correos desde la cama, ha llegado el momento de cambiar este hábito. Utilizar la cama para algo que no sea dormir no es recomendable, ya que su cuerpo podría acostumbrarse a asociarla con la actividad en lugar de con el descanso. Los expertos aconsejan reservar la cama únicamente para el sueño. Si le cuesta volver a dormirse en plena noche, lo mejor es salir de la cama y realizar una actividad relajante, como leer, tomar una infusión o incluso tejer. Esto ayuda a su cerebro a diferenciar claramente la cama como un espacio dedicado al sueño, favoreciendo así noches más serenas.
No tomarse el tiempo de relajarse
¿A veces, después de cenar, se lanza a una sesión de trabajo o de ejercicio antes de acostarse? Cuidado, esto podría perturbar su sueño. En efecto, nuestro cerebro necesita cierto tiempo para prepararse para el descanso; no funciona como un interruptor. Es esencial reservar al menos de 30 a 60 minutos de relajación (y no, eso no significa relajarse con el móvil) antes de irse a la cama. ¿Por qué no retomar la lectura de ese libro apasionante? Esto le permitirá desconectar suavemente y conciliar más fácilmente un sueño reparador.
Subir la calefacción
La temperatura de su dormitorio desempeña un papel crucial en la calidad de su sueño. Una habitación demasiado caliente puede perjudicar la conciliación del sueño al reducir las fases de sueño profundo y aumentar la humedad ambiental. Para un sueño óptimo, se recomienda mantener la temperatura en torno a los 17 °C, especialmente para quienes sufren apnea del sueño. Un dormitorio fresco y bien ventilado no solo mejora la conciliación del sueño: también hace que los despertares matinales sean más agradables y revitalizantes. Una buena ventilación contribuye además a preservar el entorno de su cama al limitar la acumulación de humedad en la habitación y en la ropa de cama. A largo plazo, esto favorece una mejor higiene del sueño y contribuye a la longevidad de su colchón. Para profundizar, descubra nuestros consejos para prolongar la vida útil de su colchón.
Consumir café
Todo el mundo lo sabe: la cafeína retrasa la conciliación del sueño, pero sus efectos no se detienen ahí. También afecta a la calidad del sueño al fragmentarlo, provocando pequeños despertares a lo largo de la noche que impiden alcanzar un sueño verdaderamente reparador. Ya se encuentre en el café, el té, el chocolate o las bebidas de cola, la cafeína debe evitarse por la noche y consumirse con moderación durante el día.
Por la noche, también es recomendable evitar no solo las bebidas energéticas y el café, sino también el té y el alcohol. Estas bebidas pueden perturbar el primer ciclo del sueño, aquel en el que el cerebro permanece aún despierto mientras el cuerpo comienza a relajarse. Al consumir este tipo de bebidas, mantiene su cuerpo en un estado de vigilancia, retrasando así el proceso natural de conciliación del sueño. Además, pueden provocar despertares frecuentes en plena noche, aumentando la micción y la sensación de sed, lo que perjudica aún más un sueño continuo y reparador.
Para dormir mejor y despertarse descansado, es por tanto esencial vigilar su consumo de estas bebidas, sobre todo al final del día.
Estar estresado
Por la noche, es frecuente dejarse abrumar por las preocupaciones y las angustias. Para atenuar estos pensamientos y facilitar la conciliación del sueño, le aconsejamos integrar una actividad física regular en su rutina. El cansancio físico puede ayudar realmente a conciliar el sueño, al desviar su mente de sus preocupaciones.
Además del ejercicio, considere actividades relajantes como la lectura, el yoga o la meditación. También podría probar una actividad manual. Esto le permitirá limitar su exposición a las pantallas antes de acostarse y crear un entorno propicio para un sueño reparador en su cama con confort hotelero. Al adoptar estos hábitos, se pondrá en las mejores condiciones para dormirse plácidamente.
Tener una ropa de cama de mala calidad
Para disfrutar de un sueño de calidad, es esencial contar con una ropa de cama adecuada. Si su colchón empieza a mostrar signos de desgaste y sus noches son agitadas, probablemente sea el momento de sustituirlo por una cama digna de la hostelería profesional. El colchón Sweet Bed™ by ibis, diseñado para ofrecer un confort excelente, es una muy buena opción. Su soporte óptimo y su acogida mullida le darán la sensación de dormir sobre una nube, mejorando así la calidad de su sueño.
Sin embargo, un buen colchón no basta. Es igual de importante dormir entre sábanas suaves y agradables al tacto. Las sábanas de percal de algodón de ibis, fruto del saber hacer hotelero, son reconocidas por su frescura y su confort duradero. Le envuelven en una sensación de suavidad, creando una atmósfera propicia para noches apacibles. Con una ropa de cama de esta calidad, cada noche se convierte en una auténtica experiencia de bienestar, que le permite despertarse descansado y listo para afrontar el día.
Acostarse a cualquier hora
Es común acostarse a horas variadas: un día a las 22 h, al siguiente a medianoche y a veces incluso a las 6 de la mañana. Sin embargo, la hora a la que se duerme tiene un impacto significativo en la calidad de su sueño. Para aprovechar plenamente sus ocho horas de descanso, es esencial mantener una rutina. Acostarse a la misma hora cada noche y seguir un ritual de sueño regular ayuda a su cuerpo a ajustarse a su ciclo de sueño.
Entonces, ¿cómo preparar una velada ideal para una noche de ensueño? Opte por una cena ligera al menos tres horas antes de irse a la cama. Después de comer, dé prioridad a una actividad tranquila, como leer o meditar, evitando las pantallas hasta el momento de apagar las luces. Intente acostarse a la misma hora cada noche para ayudar a su organismo a regularse. No olvide que cada persona es diferente y puede ser necesario adaptar estos consejos a sus propias necesidades. Siguiendo estas sencillas recomendaciones, se dará las mejores oportunidades de pasar una noche apacible y reparadora, como en el hotel.

